Oumuamua y otros visitantes interestelares: qué sabemos — incluyendo 2I/Borisov y 3I/ATLAS
La posibilidad de vida más allá de la Tierra, así como la idea de que existan objetos o señales procedentes de otros sistemas estelares, ha fascinado a la humanidad durante siglos. El hallazgo de ʻOumuamua en 2017 marcó un antes y un después: un cuerpo con trayectoria interestelar detectado en tránsito por nuestro sistema solar. En 2019 se sumó 2I/Borisov, con características de cometa. Y recientemente, en 2025, se confirmó la existencia del tercer visitante interestelar jamás observado: 3I/ATLAS. Estas detecciones han ampliado nuestra comprensión del universo y siguen generando interrogantes.
Este artículo repasa lo que se sabe —y lo que no— sobre estos objetos, las hipótesis formuladas (naturales y no convencionales), y su relevancia para la astronomía moderna.
1. Los tres visitantes interestelares confirmados
ʻOumuamua (2017)
En octubre de 2017 un equipo con el telescopio Pan-STARRS1 detectó un objeto con trayectoria hiperbólica, lo que confirmó que no estaba ligado gravitacionalmente al Sol y, por tanto, provenía de fuera.
Sus características —forma alargada o de estructura inusual, velocidad, aceleración no gravitacional y ausencia de coma visible— generaron gran desconcierto.
Estas particularidades llevaron a algunas hipótesis poco tradicionales, como la posibilidad de que fuera un artefacto artificial. Pero hasta ahora no existe evidencia directa que lo respalde.
2I/Borisov (2019)
Detectado en agosto de 2019, fue el segundo objeto interestelar confirmado. A diferencia de ʻOumuamua, mostró actividad cometaria clara: coma y cola formadas por hielo y polvo, similares a los cometas del sistema solar.
Su núcleo fue estimado en menos de 500 metros y su comportamiento fue compatible con un cometa convencional, lo que reforzó la hipótesis de un origen natural.
Este caso ayudó a los astrónomos a calibrar expectativas: no todos los objetos interestelares tienen que ser “extraños” o singulares, algunos pueden asemejarse a cometas comunes.
3I/ATLAS (2025)
El 1 de julio de 2025 fue detectado por el sistema de vigilancia ATLAS en Chile y confirmado como objeto interestelar (designación provisional C/2025 N1 (ATLAS)).
Su trayectoria es claramente hiperbólica, con una velocidad de exceso hiperbólico de ~58 km/s respecto al Sol, lo que indica que no pertenece al sistema solar.
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar confirmado hasta ahora, y solo el segundo en mostrar actividad cometaria.
Lo que hace particular a 3I/ATLAS —y lo distingue de sus predecesores— son ciertas propiedades físicas y químicas reveladas en observaciones recientes.
2. Qué sabemos de 3I/ATLAS: características y revelaciones recientes
Actividad cometaria y coma rica en gases
Polarización, composición y superficie inusuales
Estudios polarimétricos recientes muestran que 3I/ATLAS exhibe una polarización negativa muy profunda (≈ –2.7%) a pequeños ángulos de fase —una combinación inédita entre cometas o asteroides conocidos.
Esa curva de polarización sugiere que su superficie o la nube de polvo/gas que lo rodea tiene propiedades muy diferentes a las de cometas típicos del sistema solar.
Estudios espectrofotométricos indicaron que su núcleo podría ser un objeto relativamente primitivo, con composición carbonácea y un contenido metal-rico notable, lo que sugiere que 3I/ATLAS podría estar sometido a procesos de alteración acuosa, algo sorprendente para un cuerpo interestelar.
Tamaño, órbita y origen interestelar
El tamaño exacto del núcleo es incierto, debido a la presencia de coma, pero algunas estimaciones sugieren que podría tener un diámetro significativo, aunque los valores varían ampliamente.
Su trayectoria indica que proviene del espacio interestelar en dirección de la constelación de Sagitario —cerca del centro galáctico— lo que es distinto del origen de los dos visitantes anteriores.
Su descubrimiento también desafía expectativas previas: muchos astrónomos suponían que los próximos objetos interestelares vendrían desde la dirección del “ápice solar”, pero 3I/ATLAS llegó desde el hemisferio celeste sur.
En conjunto, estos datos hacen de 3I/ATLAS un objeto de gran interés científico: diferente a un cometa típico, con particularidades químicas, físicas y orbitales.
3. Comparación entre ʻOumuamua, 2I/Borisov y 3I/ATLAS: diversidad de visitantes interestelares
| Objeto | Tipo / naturaleza observada | Actividad cometaria | Notas distintivas |
|---|---|---|---|
| ʻOumuamua | Objeto interestelar (asteroide/cometa incógnito) | No detectada | Forma alargada, aceleración extraña, sin coma visible — generó hipótesis de origen artificial. |
| 2I/Borisov | Cometa interestelar | Sí: coma y cola claras | Se comportó de forma similar a cometas solares, reforzando la hipótesis natural. |
| 3I/ATLAS | Cometa interestelar | Sí: coma rica en gases, actividad detectada | Polarización inusual, coma rica en CO₂, composición posiblemente metal-carbonácea, trayectoria retrograda muy rápida. |
Esta diversidad demuestra que los cuerpos interestelares pueden variar mucho entre sí: desde objetos oscuros y enigmáticos como ʻOumuamua, hasta cometas activos y relativamente “normales” como 2I/Borisov, hasta extraños y complejos casos como 3I/ATLAS.

4. ¿Qué implican estos hallazgos? Ciencia, preguntas abiertas y cautela
El estudio de estos tres objetos interestelares —cada uno muy distinto— tiene varias implicaciones importantes:
Mayor diversidad de cuerpos interestelares: No existe un “tipo estándar”; los objetos pueden ser cometas, asteroides, cuerpos helados, con composiciones extrañas — lo que enriquece nuestro entendimiento de la formación planetaria en otros sistemas.
Origen y evolución de sistemas planetarios: 3I/ATLAS, con su posible composición carbonácea y metálica, sugiere que hay sistemas estelares (o regiones de disco proto-planetario) con condiciones muy diferentes a las del nuestro, lo que impacta teorías sobre formación de planetas y cometas.
Retos para la detección y seguimiento: La diversidad implica que muchos objetos interestelares podrían pasar desapercibidos, especialmente si no se parecen a cometas clásicos (sin coma visible, poca actividad, tamaños pequeños).
Fomento de nuevas misiones, telescopios y colaboraciones: Cada nuevo visitante interestelar impulsa la inversión en mejores tecnologías de detección, seguimiento, espectroscopía y misiones que puedan interceptar o estudiar estos objetos.
Al mismo tiempo, es fundamental mantener rigor científico y cautela. Las explicaciones naturales —aunque diversas— han demostrado ser suficientes hasta ahora. Las hipótesis extraordinarias (como orígenes artificiales) requieren evidencia extraordinaria, idealmente directa, repetible y revisada por pares.
5. Conclusión actualizada: lo que sabemos — y lo que sigue siendo un misterio
Hasta la fecha, los tres objetos interestelares confirmados muestran una gran variedad de comportamientos, composiciones y trayectorias. Esto sugiere que el universo es rico en cuerpos que, bajo ciertas condiciones, pueden vagar entre estrellas y ocasionalmente visitar nuestro sistema solar.
ʻOumuamua sigue siendo un misterio: su naturaleza exacta no está clara, y aunque hay hipótesis audaces, no hay consenso.
2I/Borisov confirmó que los cometas interestelares pueden ser similares a los cometas solares.
3I/ATLAS ha expandido el rango de posibilidades: actividad cometaria, coma rica en CO₂, composición compleja, polarización inusual — indicios de que los objetos interestelares pueden ser aún más extraños de lo que imaginábamos.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de vigilancia continua, telescopios potentes (terrestres y espaciales), estudios espectrales y polarimétricos, y colaboración internacional para documentar, analizar y comprender visitantes interestelares.
En última instancia, cada nuevo objeto interestelar es una oportunidad irrepetible: una ventana hacia otras regiones del universo, hacia otras historias planetarias — y hacia preguntas profundas sobre nuestro lugar en la galaxia.

