El Misterio del Ruido en el Espacio: El Extraño Sonido que Escuchó el Astronauta Chino Yang Liwei
Un fenómeno inesperado en la primera misión espacial tripulada de China
En octubre de 2003, China marcó un hito histórico con el lanzamiento de su primera misión espacial tripulada: Shenzhou 5, una cápsula que llevó al espacio al piloto y astronauta Yang Liwei, el primer taikonauta del país. Este logro colocó oficialmente a China entre las naciones capaces de realizar vuelos espaciales humanos. Sin embargo, este acontecimiento científico también dio lugar a uno de los episodios más intrigantes de la historia espacial reciente: un misterioso ruido que Yang escuchó desde el exterior de la nave mientras orbitaba la Tierra.
Lo que debía ser una misión técnica y simbólica para demostrar avances tecnológicos, terminó convirtiéndose en materia de debate científico debido a un fenómeno que aún hoy no tiene respuesta definitiva. Yang Liwei reportó haber escuchado un golpe metálico, como si alguien estuviera tocando la estructura desde afuera, algo que resulta desconcertante considerando que en el vacío del espacio no existe aire para transmitir sonidos.
Este evento singular no fue solo una simple curiosidad. Con el paso de los años, otros astronautas del programa espacial chino afirmaron haber experimentado sonidos similares durante misiones posteriores. La repetición del fenómeno generó preguntas que todavía se investigan. ¿Se trató de un efecto físico propio de las condiciones extremas del espacio? ¿O estamos ante un fenómeno aún no comprendido de la ingeniería aeroespacial?
Este reportaje explora a detalle la misión, el fenómeno, las posibles explicaciones científicas, y por qué este caso es considerado uno de los enigmas más interesantes de la exploración espacial moderna.
La misión Shenzhou 5: un logro histórico
La misión Shenzhou 5 despegó el 15 de octubre de 2003, desde el Centro de Lanzamiento de Jiuquan, y colocó a Yang Liwei en órbita durante casi 21 horas. Su cápsula alcanzó una altura aproximada de 343 kilómetros, una altitud suficiente para comenzar a experimentar el entorno espacial y las condiciones extremas fuera de la atmósfera.
Durante su recorrido, Yang realizó pruebas fisiológicas, observó la Tierra desde la ventanilla y reportó parámetros técnicos del funcionamiento del vehículo espacial. Todo transcurrió según lo planeado hasta que, en uno de sus registros, mencionó algo inesperado: un ruido proveniente del exterior de la nave.
La descripción que dio fue clara y directa:
“Sonaba como si alguien estuviera golpeando un cubo de hierro desde afuera con un martillo de madera.”
Este detalle fue incluido en el informe oficial de vuelo y más tarde también fue comentado en entrevistas abiertas al público. La reacción en su momento fue cautelosa: los ingenieros esperaban encontrar una explicación técnica cuando la cápsula regresara a la Tierra. Sin embargo, al revisarla exhaustivamente, no hallaron daños, fisuras, impactos ni alteraciones en su estructura.
El sonido en el espacio: por qué resulta tan extraño
El espacio exterior es un entorno extremo no solo por su temperatura y radiación, sino también por su condición física fundamental: el vacío casi absoluto. En estas condiciones no hay aire ni moléculas que puedan transportar ondas sonoras, lo que significa que el sonido, tal como lo percibimos en la Tierra, no puede propagarse.
Por esta razón, la idea de que algo pueda golpear la nave y generar un ruido audible para alguien dentro del vehículo resulta científicamente intrigante. Cualquier vibración tendría que transmitirse directamente por la estructura sólida del módulo.
Esto abre dos posibilidades:
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Algo físico golpeó la nave (lo cual parece improbable dado que no hubo daños).
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El sonido se originó dentro de la nave pero se percibió como externo, un efecto que en ingeniería se conoce como “transmisión estructural”.
Pero la historia se complica aún más con lo que ocurrió en misiones posteriores.
No fue un caso aislado: otros astronautas también lo escucharon
Tras el regreso de Yang Liwei, los ingenieros realizaron análisis estructurales minuciosos. El vehículo no presentó impactos de micrometeoritos ni señales de estrés que pudieran explicar un golpe repetitivo. El caso quedó como un fenómeno inusual… hasta que otros astronautas del programa espacial chino reportaron sonidos similares.
Varios tripulantes de las misiones Shenzhou 6, 7 y 10 mencionaron ruidos parecidos, siempre descritos como golpes metálicos intermitentes, como si alguien manipulara la estructura desde afuera.
La repetición del fenómeno hizo que la comunidad científica tomara el caso con más seriedad. Aunque los astronautas no reportaron miedo ni preocupación extrema, sí coincidieron en que el sonido parecía provenir del exterior, no del interior del vehículo.
La posibilidad de una coincidencia quedó prácticamente descartada.
Posibles explicaciones científicas: ¿qué podría generar un ruido en el vacío?
A pesar de la naturaleza misteriosa del fenómeno, los ingenieros y especialistas espaciales han planteado varias teorías basadas en fenómenos físicos reales.
A continuación, exploramos las más aceptadas:
1. Expansión térmica y contracción del metal
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+120°C cuando está expuesta al Sol
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−150°C en el lado nocturno
Estos cambios abruptos pueden provocar que partes de la nave se expandan y contraigan repetidamente, generando golpes secos, conocidos como “pops” o “ticks” estructurales.
En estaciones espaciales y satélites, este fenómeno es común, aunque generalmente se escucha desde dentro como crujidos, no como golpes fuertes.
2. Tensiones internas en los paneles y módulos de la nave
La particularidad es que estos ruidos pueden sonar como si vinieran de afuera debido a cómo se propagan por el casco.
3. Pequeñas vibraciones mecánicas del sistema de soporte vital o propulsores
Componentes como:
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tanques presurizados,
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sistemas de regulación térmica,
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y mecanismos de control ambiental,
pueden generar pequeños movimientos. Si estos movimientos llegan al fuselaje, pueden transformarse en golpes perceptibles para el astronauta.
4. Micrometeoritos no destructivos
Existe la posibilidad remoto de impactos extremadamente pequeños que no dejan marcas visibles, pero sí transmiten vibraciones.
Sin embargo, la repetición del fenómeno y la ausencia de daño visible hacen esta explicación menos probable.
Un misterio científico que sigue abierto
Aunque el consenso general es que el fenómeno tiene una causa física relacionada con tensiones mecánicas o térmicas, ninguna explicación ha sido verificada con absoluta certeza. A diferencia de otros enigmas espaciales, este caso tiene características reales, documentadas y repetidas, pero aun así no puede atribuirse a un único factor concluyente.
Yang Liwei explicó que, durante el fenómeno, no sintió peligro, pero sí desconcierto. A pesar de su formación técnica, no pudo identificar el origen del sonido, y lo describió con tanta claridad que el caso se volvió imposible de ignorar.
Incluso años después, cuando fue consultado en entrevistas, reafirmó que el sonido fue real, constante y completamente inusual.
El interés científico detrás del misterio
Lejos de interpretaciones extraordinarias, muchos físicos consideran este fenómeno como un recordatorio de lo poco que conocemos del comportamiento de los materiales en condiciones extremas de microgravedad combinada con cambios térmicos abruptos.
La investigación sobre estos sonidos ha servido para:
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Mejorar el entendimiento del comportamiento estructural de las cápsulas.
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Refinar modelos de resistencia térmica.
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Estudiar cómo las vibraciones internas se transmiten en módulos presurizados.
En otras palabras, incluso un fenómeno aparentemente simple puede aportar datos valiosos para futuras misiones.
¿Misterio resuelto o fenómeno en estudio?
Hasta la fecha, China no ha declarado oficialmente haber encontrado una explicación definitiva. El fenómeno se considera benigno, pero no completamente comprendido.
Lo seguro es que:
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El ruido fue real.
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Fue escuchado por múltiples astronautas en misiones diferentes.
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No dejó daños ni afectó la seguridad del vuelo.
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No existen pruebas de que se trate de algo externo con voluntad o intención.
El misterio está en entender qué combinación de factores físicos pudo generar un sonido tan claro y perceptible, al punto de confundirse con un golpe desde afuera.
Conclusión: un enigma que inspira curiosidad científica
El caso del extraño ruido escuchado por Yang Liwei no solo despierta curiosidad pública, sino que también invita a reflexionar sobre el comportamiento de la tecnología humana en un entorno completamente ajeno a nuestras experiencias cotidianas. Lo que para algunos podría parecer un misterio sin explicación, para la ciencia representa una oportunidad para investigar fenómenos complejos en condiciones fuera de la Tierra.
Más allá de cualquier especulación, este episodio demuestra que incluso en misiones perfectamente calculadas, el espacio siempre guarda sorpresas. Cada fenómeno inusual nos recuerda que todavía queda mucho por aprender sobre las leyes que rigen más allá de nuestro planeta.
El silencio espacial, lejos de ser absoluto, puede esconder sonidos que desafían nuestras expectativas y amplían las fronteras del conocimiento.
