¿Qué hay debajo de las pirámides de Egipto? Vacíos reales, hipótesis cuestionables y el debate sobre Giza
Durante milenios, las pirámides de Egipto han despertado asombro y curiosidad. Construidas con precisión impresionante, levantadas por civilizaciones antiguas hace unos 4,500 años, se han convertido en símbolos universales del ingenio humano. Pero más allá de su monumental apariencia, ¿es posible que guardaran secretos ocultos bajo la arena — túneles, cámaras desconocidas o estructuras enterradas bajo la meseta de Giza? En los últimos años, nuevas tecnologías han permitido mirar dentro y alrededor de la roca con métodos no invasivos. Algunas verdades emergen, otras permanecen en el terreno de lo especulativo. Este artículo revisa lo que sabemos, lo que se ha afirmado, y lo que aún no ha sido demostrado con evidencia científica aceptada.
1. Vacíos confirmados: lo que hoy es un hecho
1.1 El “Gran Vacío” dentro de la Gran Pirámide de Keops
En 2017, un equipo multidisciplinario integrado en el proyecto ScanPyramids comunicó el descubrimiento de un espacio oculto —denominado “Big Void” (gran vacío)— dentro de la Gran Pirámide. Este hueco mide al menos 30 metros de largo y tiene una sección transversal similar a la de la famosa “Gran Galería”.
La detección se logró mediante muografía: una técnica de imagen basada en partículas subatómicas llamadas muones, generadas por rayos cósmicos. Estas partículas pueden atravesar metros de piedra; al colocarse detectores dentro de la pirámide, es posible distinguir regiones densas (piedra sólida) de espacios vacíos. La existencia del “Big Void” fue confirmada por tres técnicas independientes de detección de muones, lo que refuerza su validez científica.
Investigadores advierten, sin embargo, que aunque el espacio vacío existe con alta certeza, aún se ignora su propósito: podría tratarse de un pasillo, una cámara no usada, un espacio estructural para aliviar cargas, o incluso una cavidad sin función clara.
1.2 Un pasadizo detectado en 2023
Más recientemente, en 2023, se informó el hallazgo de un corredor oculto en el lado norte de la Gran Pirámide, identificado gracias a estudios de muografía y otras técnicas no invasivas. Este pasadizo mide unos 9 metros de largo y alrededor de 2.1 metros de ancho, con un techo de estilo “chevron” (doble pendiente), lo que sugiere un diseño estructural intencional.
Según las autoridades y arqueólogos, lo más probable es que este espacio haya sido construido para aliviar el peso sobre la entrada principal, contribuyendo a la estabilidad del monumento, más que para albergar cámaras ocultas o cámaras funerarias.
2. Lo que no se ha demostrado — y las afirmaciones recientes que generan controversia
A pesar de los hallazgos confirmados, en los últimos años han circulado numerosas afirmaciones de descubrimientos de “estructuras gigantes subterráneas”, “túneles profundos”, “ciudades ocultas bajo Giza”, e incluso supuestos restos de civilizaciones anteriores. Muchas provienen de medios sensacionalistas, redes sociales o estudios que no han sido validados por la comunidad científica.
2.1 Críticas al supuesto descubrimiento de una “ciudad bajo Giza”
En 2025, una noticia que ganó difusión afirmaba que un equipo investigador —el llamado “Khafre Project”— había detectado mediante radar de apertura sintética (SAR) cinco supuestas estructuras tipo “habitaciones” dentro de la pirámide de Pirámide de Kefrén, con túneles que se extenderían varios kilómetros en profundidad, formando una “ciudad subterránea” bajo toda la meseta de Giza.
Sin embargo, expertos reconocidos —incluido el egiptólogo Zahi Hawass— calificaron estas afirmaciones como “sin base científica” y falta de rigor. Afirmaron que los métodos utilizados no tienen la capacidad técnica para generar imágenes de alta resolución a las profundidades que se sugieren, por lo que los resultados no pueden considerarse confiables.
Además, otros especialistas recordaron que décadas de exploración arqueológica en la meseta no han reportado restos de túneles, cámaras ni ciudades enterradas —lo que refuerza la necesidad de escepticismo ante tales afirmaciones.
2.2 La carestía de evidencia verificable
Las teorías más extremas suelen apoyarse en supuestas “interpretaciones simbólicas” o en reconstrucciones mediáticas, más que en datos sólidos: no hay excavaciones arqueológicas, no existen planos confirmados, no se han encontrado restos materiales —cerámica, herramientas, huesos— que indiquen actividad humana subterránea, ni dataciones confiables.
Por ello, la comunidad científica insiste en que la única evidencia robusta hasta ahora son los vacíos detectados por muografía y los pasadizos identificados: nada que respalde la existencia de túneles profundos, cámaras numerosas, redes subterráneas extensas o estructuras prehistóricas desconocidas.
3. ¿Qué pueden significar estos vacíos? Interpretaciones científicas y explicaciones estructurales
El hecho de que existan espacios ocultos dentro de la Gran Pirámide no significa automáticamente que alberguen cámaras funerarias secretas, tesoros ocultos o rastros de civilizaciones perdidas. Varias hipótesis, apoyadas por arqueólogos e ingenieros, ofrecen explicaciones más prosaicas y plausibles.
3.1 Espacios de alivio estructural
Uno de los propósitos más aceptados para el “Big Void” es que se trate de una cavidad diseñada para reducir el peso sobre las cámaras inferiores. En monumentos de gran tamaño —y en particular en construcciones antiguas— era común usar vacíos o “espacios de alivio” para distribuir tensiones y evitar colapsos. Algunos expertos creen que este espacio cumple precisamente esa función.
De hecho, sobre la antigua cámara funeraria (la cámara del rey) ya se había identificado un sistema de pequeños vacíos y piedras con forma de “techo a dos aguas” usados como método para desviar peso. El “Big Void” podría formar parte de un sistema estructural similar, a una escala mayor.
3.2 Espacio arquitectónico interno no utilizado
Otra posibilidad es que se trate de un espacio interno planeado —como un pasillo o cámara auxiliar— que nunca fue terminado o usado. Quizás era parte del diseño original, pero posteriormente abandonado, sellado o modificado durante la construcción. Dado que no hay acceso directo ni evidencia de uso humano (herramientas, ofrendas, restos funerarios), esta hipótesis mantiene una posición razonable.
3.3 Importancia del método moderno: muografía y exploración no invasiva
El caso del “Big Void” demuestra cómo la combinación de arqueología y física de partículas puede arrojar nueva luz sobre monumentos antiguos. El uso de muones —partículas cósmicas naturales— permite “radiografiar” construcciones complejas sin dañarlas, algo impensable décadas atrás.
Además, proyectos actuales como el de 2025 que exploran la pirámide de Pirámide de Kefrén con nuevos detectores de muones muestran que la investigación sigue activa: sin embargo, hasta ahora estos estudios no han producido hallazgos confirmados de pasajes profundos o “ciudades subterráneas”.
4. Por qué persisten las teorías alternativas — y qué exige la ciencia
Las leyendas sobre túneles secretos, cámaras ocultas, ciudades soterradas o civilizaciones perdidas alrededor de las pirámides tienen una poderosa fuerza simbólica. Combina el misterio, el atractivo del pasado remoto, la posibilidad de redescubrir conocimientos antiguos, y un atractivo mediático fuerte. Pero del lado científico, estas afirmaciones enfrentan varios desafíos:
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Falta de evidencias materiales: no se ha encontrado resto arqueológico confiable en excavaciones.
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Métodos no validados: muchas afirmaciones usan tecnología o interpretaciones no aceptadas por la comunidad académica.
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Ausencia de publicación revisada por pares: los hallazgos extraordinarios deben ser documentados en revistas académicas, con datos abiertos y reproducibles.
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Sensacionalismo frente a cautela: lo extraordinario necesita pruebas extraordinarias; sin ellas, las afirmaciones quedan en el terreno de la especulación.
Es por ello que hasta ahora, aunque hay vacíos comprobados, no existe evidencia de túneles profundos, cámaras secretas con objetos antiguos, ciudades subterráneas ni vestigios de civilizaciones anteriores a las conocidas.
5. Conclusión: Lo real, lo posible y lo improbable
Las pirámides de Giza siguen siendo una maravilla arqueológica y arquitectónica. Los avances recientes han demostrado que aún hay aspectos desconocidos en su interior: vacíos como el “Big Void” y pasadizos ocultos cuya función probablemente era estructural. Estos descubrimientos muestran que la ciencia moderna puede aportar nueva información sin necesidad de excavar, usando métodos no invasivos como la muografía.
Sin embargo —y este es un punto fundamental— no hay pruebas confiables de ciudades ocultas, túneles profundos que conecten múltiples pirámides, cámaras con tesoros o restos de civilizaciones antiguas desconocidas. Las declaraciones que alegan tales descubrimientos carecen de respaldo científico, y en muchos casos han sido desacreditadas por expertos.
Por tanto, la postura más responsable —y la que conviene adoptar al redactar un artículo o producir contenido público— es aquella que:
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expone los hallazgos reales y contrastados,
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distingue claramente entre hechos verificados e hipótesis especulativas,
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evita afirmaciones sensacionalistas o dogmáticas,
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respeta el rigor académico y la prudencia intelectual.
De esta forma, podemos seguir admirando el enigma de las pirámides sin caer en afirmaciones infundadas, y al mismo tiempo valorar el conocimiento serio y progresivo que la ciencia y la arqueología nos aportan, paso a paso.

